DISCIPULI
Exploramos el origen de la existencia, la ruptura de la conexión con ese origen y el retorno a una conexión fecunda. Se trata también del arte de reconocer, nombrar y acusar todo aquello que nos aleja de la plenitud, tanto a nivel personal como colectivo.
Las clases se basan en mi aportación original, que sigue una hermenéutica cabalística tanto de la Biblia hebrea como de la cristiana, y de la participación de los discípulos, si lo desean. Explico la realidad a través de las diez emanaciones creadoras que articulan nuestro orden cósmico e interior.
También se ofrecen series introductorias en vídeo sobre la Biblia y sus lenguas, la mitología clásica y la filosofía de Pitágoras, Platón y Aristóteles. Así nos acercamos al núcleo de nuestro pensamiento occidental, que para mí constituye el primer paso auténtico hacia la trascendencia. Estoy convencido de que la espiritualidad no es una huida, sino una integración.
En el seno de una realidad multidimensional desvelamos quiénes somos en verdad y cómo amamos. No se trata de un aprendizaje convencional, sino de la interiorización de intuiciones que transforman la necesidad en elección.
ORBIS REDUX
Las clases se enmarcan en el ciclo lunisolar, que opera como un patrón de renovación. Se imparten todo el año, pero en verano las sustituyo por material digital semanal.
La incorporación es posible en cualquier momento, siempre que haya plazas disponibles, con asistencia en línea o de forma presencial en Madrid, miércoles de 20:00 a 21:00 o mediante grabaciones. Tras cada clase, genero un resumen en video acompañado de un texto de referencia. Una vez al mes, el discípulo mantiene conmigo una sesión privada.
Antes de la admisión como discípulo, tendré una entrevista con el candidato. La contribución en el grupo es de 7.600 € por año, a abonar al inicio. También podemos acordar un programa anual individual, cuya contribución es de 24.700 €.
CONIUNCTIO
En la complejidad de las relaciones con el prójimo, experimento el despertar místico del potencial creativo y la resistencia inevitable que lo acompaña. El lenguaje simbólico es para mí una parte esencial de este proceso, ya que es un puente entre lo visible y lo oculto, donde lo elevado toma forma. Mis enseñanzas se basan en el poder de la comunicación.
Integro mis hallazgos en el mosaico más amplio de nuestra herencia cultural y espiritual a través del estudio de la literatura clásica y cristiana, así como de las lenguas de la tradición abrahámica: el griego, el latín, el hebreo, el arameo y el árabe en la Universidad Eclesiástica San Dámaso de Madrid.
De forma oral, transmito conocimiento que exigie una mirada más allá de lo evidente, una lectura metafísica de la realidad y una actitud originaria ante la contemporaneidad.
Omen ultra nomen

