
El relato me devuelve a la verticalidad. Ilumino la realidad a través de las diez emanaciones que articulan mi orden interior y cósmico.
Cultivo el arte de discernir, nombrar y acusar todo aquello que me aleja de la plenitud, tanto a nivel personal como colectivo.
En medio de las grietas de la existencia, conjeturo quién soy en verdad y cómo amo. La carencia se retira de mí para que pueda elegir.
Te incorporas a mi práctica de la cábala tradicional.
Nos encontramos en clases individuales durante todo el año, en línea o presencialmente en Madrid, una vez por semana, durante aproximadamente una hora. En verano sustituyo las clases por material escrito.
En nuestra relación simétrica cada uno de nosotros constituye su sentido de las experiencias en el marco del concepto de la Tierra Prometida.
El núcleo de nuestra relación es el tiempo no lineal. El pasado puede rectificarse en el presente y las causas de todo pueden estar en el futuro.
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Reconozco el patrón según el cual cocreo, y la resistencia inevitable que lo acompaña. Se me abre un espacio donde el obstáculo se convierte en aliado.
Elaboro un lenguaje simbólico personal, que sirve de puente entre dos niveles creativos. Allí, lo invisible se funde con lo expresable.
Contrasto mis intuiciones en diálogo con el pensamiento occidental a través del estudio universitario de la literatura cristiana, clásica, judía rabínica e islámica y de sus lenguas correspondientes.
Me llegan preguntas que no conducen a respuestas, sino que velan a quien las plantea.
